¿Cómo encuentran la comida las hormigas y cómo avisan al resto?
La respuesta corta
La mayoría de las hormigas que forrajean en grupo lo hacen con química: una exploradora que encuentra comida vuelve al nido dejando un rastro de feromona, las compañeras lo siguen y lo refuerzan. En laboratorio, colonias de hormiga argentina hallaron así el camino más corto entre 32.768 posibles en menos de una hora.

Primero una exploradora, después una multitud
Las hormigas no ven la comida a la distancia ni saben de antemano dónde está. Unas pocas obreras, las exploradoras, salen del nido y recorren el terreno casi al azar. Cuando una encuentra algo que vale la pena, vuelve al nido y en el camino de regreso va dejando una feromona: una sustancia química que marca el suelo. Como lo resume un estudio de 2011: “las exploradoras depositan feromonas que unen la fuente de comida recién descubierta con el nido; la feromona recluta compañeras que siguen el rastro y dejan su propia feromona a su vez”.[1]
Ese “a su vez” es la clave. Cada hormiga que llega a la comida y vuelve agrega más señal, así que un rastro que lleva a comida buena se vuelve más fuerte y atrae a más hormigas. Y la calidad cuenta: la hormiga negra de jardín (Lasius niger) deposita más feromona cuanto mejor le parece el alimento.[2] Si la comida se acaba, las que vuelven sin carga dejan de marcar y el rastro se va apagando.
La hormiga faraón va un paso más allá: además del rastro de “por acá”, usa una feromona repelente de “prohibido pasar” para marcar las bifurcaciones que no llevan a nada.[3]
Cómo sale el camino más corto sin que nadie lo planee
Ninguna hormiga compara caminos. El atajo aparece solo. Si hay dos rutas a la misma comida, las hormigas que eligieron la corta van y vuelven antes, así que esa ruta recibe feromona más seguido. La feromona es volátil y se evapora, y las rutas largas, que se refuerzan más despacio, quedan en desventaja: “al final solo se eligen los caminos más cortos”.[1]
Dos caminos unen el nido con la comida. Las hormigas del camino corto hacen más viajes en el mismo tiempo y lo marcan más veces; la feromona del camino largo se evapora antes de que alcance a reforzarse. Con el tiempo, casi todo el tránsito termina en el corto.
Cómo lo sabemos
La prueba clásica es el experimento del “puente doble”, de Simon Goss, Jean-Louis Deneubourg y colegas, publicado en 1989: unieron un nido de hormiga argentina (Linepithema humile) con comida por un puente de dos ramas de distinto largo y observaron que la colonia terminaba usando la corta. Ese trabajo inspiró los algoritmos informáticos de “colonia de hormigas”.
En 2011, Chris Reid, David Sumpter y Madeleine Beekman subieron mucho la dificultad.[1] Convirtieron el rompecabezas de las Torres de Hanói en un laberinto de 64 celdas hexagonales, de un metro de largo, con 32.768 caminos posibles sin volver atrás; los más cortos medían 108 cm. Pusieron el nido en una punta y la comida en la otra, y filmaron colonias de 500 y 1.000 obreras durante una hora. En tres de los cuatro grupos, el 93,3 % de las colonias que llegaron a formar un rastro encontró un camino mínimo al final de la hora. El grupo más débil, colonias chicas que no habían explorado antes el laberinto, lo logró en el 43 % de los casos: sin la “feromona de exploración” que las hormigas dejan al recorrer terreno nuevo, el sistema funcionaba peor.
Después, a mitad del experimento, bloquearon el camino en uso. La mayoría de las colonias reorganizó el tránsito y encontró otra ruta mínima en la hora siguiente. Es la prueba de que el mecanismo no es un reflejo fijo, sino una regla sencilla (seguir el olor más fuerte y reforzarlo) que produce una solución colectiva y se corrige sola.
Cuánto dura la señal también se midió: en Lasius niger, un rastro fuerte sigue siendo detectable por las hormigas al menos 8 horas después.[2]
| Hormiga | Método | Detalle medido |
|---|---|---|
| Argentina | Rastro de feromona masivo | Halla el camino más corto en un laberinto |
| Negra de jardín | Rastro de feromona | Más feromona si la comida es mejor |
| Faraón | Rastro + señal de “no pasar” | Feromona repelente en caminos vacíos |
| Del desierto | Navega sola, sin rastro | Brújula solar y contador de pasos |
Fuente: Reid et al. (2011); Oberhauser et al. (2020); Robinson et al. (2005); Wittlinger et al. (2006).
No todas siguen un rastro
La idea de que “las hormigas siempre van en fila” vale para especies de colonias grandes, pero no para todas. Las hormigas del desierto del género Cataglyphis salen a buscar comida solas sobre arena caliente, donde un rastro químico no serviría de mucho. Se orientan con una brújula basada en el cielo y miden la distancia contando pasos: cuando Matthias Wittlinger y colegas les alargaron las patas con “zancos”, las hormigas se pasaban del nido al volver; con las patas acortadas, se quedaban cortas.[4] Cada especie resuelve el mismo problema con las herramientas que le sirven en su ambiente.
Otras preguntas
¿Por qué las hormigas caminan en fila?
Porque siguen un rastro químico. Cada hormiga que vuelve con comida deposita feromona en el suelo y las que salen del nido siguen la franja donde el olor es más fuerte, así que el tránsito se concentra en una línea.
¿Qué pasa si limpio el rastro de las hormigas?
Pierden el camino por un rato, porque borras la señal química. Pero el rastro de una hormiga negra de jardín puede seguir detectable al menos 8 horas, y las exploradoras vuelven a marcarlo en cuanto alguna reencuentra la comida.
¿Las hormigas ven la comida?
Casi nunca de lejos. Buscan explorando y guiándose por el olor. Algunas del desierto, que viven donde el suelo quema y un rastro no dura, se orientan por el Sol y contando pasos.
¿Todas las hormigas usan rastros de feromona?
No. Es lo típico en especies de colonias grandes, como la hormiga argentina o la negra de jardín. Otras, como las hormigas del desierto del género Cataglyphis, buscan comida solas y vuelven al nido por navegación propia, sin rastro.
Fuentes
- Reid CR, Sumpter DJT, Beekman M. Optimisation in a natural system: Argentine ants solve the Towers of Hanoi . Journal of Experimental Biology, 214: 50-58 (2011). primaria Laberinto con 32.768 caminos posibles; el 93,3 % de las colonias con rastro halló un camino mínimo (108 cm) en la primera hora; las exploradoras marcan el camino y las reclutadas lo refuerzan.
- Oberhauser FB, Wendt S, Czaczkes TJ. Trail Pheromone Does Not Modulate Subjective Reward Evaluation in Lasius niger Ants . Frontiers in Psychology, 11: 555576 (2020). primaria L. niger deja más feromona hacia la comida de mejor calidad; un rastro fuerte se detecta después de al menos 8 horas.
- Robinson EJH, Jackson DE, Holcombe M, Ratnieks FLW. Insect communication: 'no entry' signal in ant foraging . Nature, 438: 442 (2005). primaria La hormiga faraón usa además una feromona negativa, de 'prohibido pasar', para marcar caminos sin comida (resumen en PubMed).
- Wittlinger M, Wehner R, Wolf H. The ant odometer: stepping on stilts and stumps . Science, 312: 1965-1967 (2006). primaria Las hormigas del desierto (Cataglyphis) navegan solas con brújula solar y un contador de pasos; con patas alargadas se pasan de largo (resumen en PubMed).
Publicado el 30 de septiembre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.
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