¿Es verdad que los humanos tenemos solo cinco sentidos?
La respuesta corta
Más de cinco: la lista de vista, oído, olfato, gusto y tacto es de Aristóteles, de hace más de 2.300 años. La neurociencia suma al menos el equilibrio y la propiocepción, y los especialistas discuten si el total es seis, siete, ocho o más según el criterio.
Falso: Tenemos más de cinco sentidos; cuántos exactamente depende de cómo se cuenten.

Una lista de hace 2.300 años
La cuenta de los cinco sentidos tiene autor y fecha. Hacia el año 350 a. C., Aristóteles abrió el tercer libro de Sobre el alma afirmando que no hay un sexto sentido además de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.[2] Una revisión publicada en 2024 por neurólogos de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich encontró que esa lista sigue siendo la que usa casi todo el mundo fuera de la ciencia, más de dos milenios después.[1]
El problema es que la lista se armó mirando órganos visibles: ojos, oídos, nariz, lengua y piel. Deja afuera los sentidos que trabajan desde adentro y que solo se notan cuando fallan. Cierra los ojos y toca tu nariz con un dedo: no lo guía ninguno de los cinco. Lo guía la propiocepción, el sentido de dónde están y cómo se mueven las partes de tu cuerpo. Y si al hacerlo no te caes, es gracias al sistema vestibular, el del equilibrio.
Incluso el “tacto” de Aristóteles es varios sentidos a la vez. Los autores de la revisión lo dicen sin vueltas: “tacto” no describe un sentido, sino una de las funciones de los receptores de la piel, que forman un sistema con sensores de distinto tipo.[1] La piel detecta presión y vibración, pero también calor, frío y daño, cada cosa con receptores diferentes. El Premio Nobel de Medicina de 2021 fue justamente por identificar varios de ellos: el canal TRPV1, que se activa con el calor y con la capsaicina del ají o chile; el TRPM8, que se activa con el frío y con el mentol, y el Piezo2, que responde a la fuerza mecánica y hace posible tanto el tacto como la propiocepción.[3]
| Sentido | Qué detecta | Receptor principal | ¿En la lista de Aristóteles? |
|---|---|---|---|
| Vista | Luz | Retina | Sí |
| Oído | Sonido | Oído interno (cóclea) | Sí |
| Olfato | Sustancias en el aire | Nariz | Sí |
| Gusto | Sustancias en la boca | Lengua | Sí |
| Tacto | Presión, vibración | Mecanorreceptores de la piel (Piezo2) | Sí |
| Temperatura | Calor y frío | Canales TRPV1 y TRPM8 | Dentro del “tacto” |
| Equilibrio | Giros, aceleración, gravedad | Canales semicirculares y otolitos | No |
| Propiocepción | Posición y movimiento del cuerpo | Husos musculares y órganos tendinosos de Golgi | No |
| Dolor | Estímulos dañinos | Nociceptores | Discutido |
| Interocepción | Estado interno del cuerpo | Vías aferentes de todo el organismo | Discutido |
Fuente: Brandt, Dieterich y Huppert (2024); Premio Nobel de Medicina 2021; Craig (2002).
El equilibrio vive en el oído interno, pero no tiene nada que ver con oír. En cada oído hay un laberinto con tres canales semicirculares, que registran los giros de la cabeza, y dos órganos otolíticos, que registran la aceleración en línea recta y la dirección de la gravedad.[1]
La cóclea (el caracol) convierte el sonido en señales nerviosas. Al lado, en el mismo hueso, los canales semicirculares detectan los giros de la cabeza y los otolitos, la gravedad y la aceleración. Es un esquema, no está a escala.
La interocepción es el candidato más reciente. En 2002, el neuroanatomista A. D. Craig describió un sistema de fibras nerviosas que lleva al cerebro información sobre el estado fisiológico de todo el cuerpo, y propuso que es la base de sensaciones como el cansancio, el estrés o el bienestar: el sentido de “cómo estás por dentro”.[5]
Cómo lo sabemos
Cada sentido nuevo se ganó su lugar con experimentos. El equilibrio fue el primero en separarse del oído. En la década de 1870, el físico Ernst Mach, el médico Josef Breuer y el químico Alexander Crum-Brown sentaron a personas en sillas giratorias y concluyeron, cada uno por su lado, que lo que el laberinto detecta durante un giro es la aceleración angular; Mach publicó su libro sobre la percepción del movimiento en 1875.[1]
La propiocepción tenía nombre de antes: el anatomista escocés Charles Bell habló en 1826 de un “sentido muscular”, y en 1906 el neurofisiólogo inglés Charles Sherrington lo rebautizó propiocepción, del latín proprius, “propio”.[1] La prueba más clara de que es un sentido aparte llegó en 2016 desde los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Alexander Chesler y su equipo estudiaron a dos pacientes con mutaciones que anulaban el gen PIEZO2. Los dos habían perdido el tacto fino y buena parte de la propiocepción: sus movimientos eran torpes y empeoraban mucho con los ojos cerrados, porque sin propiocepción solo la vista les decía dónde estaban sus brazos y piernas.[4]
Los sentidos de la temperatura se identificaron a nivel molecular. A fines de los años noventa, David Julius buscó qué gen hacía que las células respondieran a la capsaicina y encontró el canal TRPV1, que resultó activarse con calor doloroso; después, él y Ardem Patapoutian, cada uno por su lado, usaron mentol para encontrar TRPM8, el receptor del frío.[3] Que calor, frío y presión tengan moléculas receptoras distintas es un argumento fuerte para no meterlos a todos en la bolsa del “tacto”.
Entonces, ¿cuántos son?
No hay un número oficial, y quien dé uno sin decir cómo contó simplifica. Depende del criterio. Si se cuenta por órgano, el oído interno aloja dos sentidos. Si se cuenta por tipo de receptor, la piel sola aporta varios. Si se cuenta por lo que llega a la conciencia, la interocepción es difusa y cuesta separarla de las emociones.
La revisión de 2024 lo resume así: incluso entre neurocientíficos se discute si los sistemas sensoriales humanos son seis, siete u ocho, y la literatura usa criterios inconsistentes.[1] Sus autores proponen, como mínimo, sumar el sistema vestibular como sexto sentido y la propiocepción como séptimo. El dolor es el caso más disputado: los mismos autores prefieren no contarlo como sistema propio, sino como una sensación desagradable que pueden disparar receptores muy distintos de todo el cuerpo.
Lo que sí está claro es la respuesta a la pregunta del título: cinco es una cifra de la Antigüedad, no de la neurociencia.
Otras preguntas
¿Cuál es el sexto sentido?
En la neurociencia, el candidato más citado es el sentido del equilibrio: el sistema vestibular del oído interno, que detecta los giros, la aceleración y la gravedad. Brandt y sus colegas proponen llamarlo sexto sentido y a la propiocepción, séptimo.
¿Qué es la propiocepción?
Es el sentido de la posición y el movimiento del propio cuerpo. Sherrington le dio ese nombre en 1906; depende de receptores en músculos y tendones, y su canal molecular principal es Piezo2.
¿El dolor es un sentido aparte?
Está discutido. Hay nociceptores, neuronas que responden a estímulos dañinos, pero Brandt y sus colegas prefieren no contarlo como sistema propio: lo ven como una sensación que pueden producir receptores muy distintos repartidos por todo el cuerpo.
¿Por qué se sigue diciendo que son cinco?
Porque la lista de Aristóteles, de hace más de 2.000 años, es sencilla y se enseña desde la escuela. Los cinco que nombra corresponden a órganos visibles; los que faltan trabajan desde adentro y casi no se notan mientras funcionan.
Fuentes
- Brandt T, Dieterich M, Huppert D. Human senses and sensors from Aristotle to the present . Frontiers in Neurology, 15: 1404720 (2024). primaria Revisión histórica: la lista de cinco es de Aristóteles; los neurocientíficos discuten si son seis, siete u ocho; proponen sumar el sistema vestibular y la propiocepción.
- Aristóteles (trad. inglesa de J. A. Smith). De Anima (Sobre el alma), libro III . The Internet Classics Archive, MIT (-350). primaria El origen de la lista: «no hay un sexto sentido además de los cinco enumerados: vista, oído, olfato, gusto, tacto».
- Asamblea Nobel del Instituto Karolinska. The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2021 – Press release . nobelprize.org (2021). primaria TRPV1 (calor), TRPM8 (frío) y Piezo2 (tacto y propiocepción): los receptores moleculares de la temperatura y la fuerza mecánica.
- Chesler AT, Szczot M, Bharucha-Goebel D, et al. The Role of PIEZO2 in Human Mechanosensation . New England Journal of Medicine, 375: 1355-1364 (2016). primaria Dos pacientes sin PIEZO2 funcional: perdieron el tacto fino y buena parte de la propiocepción, y su torpeza empeoraba con los ojos cerrados.
- Craig AD. How do you feel? Interoception: the sense of the physiological condition of the body . Nature Reviews Neuroscience, 3: 655-666 (2002). primaria Describe un sistema nervioso aferente que representa el estado fisiológico de todo el cuerpo: la interocepción.
Publicado el 27 de septiembre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.
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